Veintitrés maestros, de corazón

Un educador cuántico

Siempre he pensado que debe hacerse un cambio radical en la educación. Que esa educación funcional a lo que necesita la economía no puede ser el fundamento de la educación.

Tuve la fortuna de ir a un colegio privado muy especial, donde se fomentaba la creatividad y el pensamiento crítico. Pero eso cambió por circunstancias que como saben, fueron moldeando quien soy hoy a pesar de su dureza en aquel momento. Cambié de colegio, a uno público donde asistían tantas personas como nunca hubiera imaginado que podían transitar en una escuela.

Allí aprendí a ser un número más y vi el poco interés que los alumnos tenían por aprender... y muchos profesores por enseñar. Muchas de esas materias, fueron aprobadas sin tener clase y privandonos a todos de esos conocimientos. Debo decirlo: hay materias cuyo contenido desconozco, pues jamás tuve profesor en ellas. Una verdadera pena para un alma curiosa y ávida de conocimientos.

Lo que más dolor me causó en esos años, y en los posteriores de la universidad, fue el limitado rango de pensamiento crítico y creatividad. Poco a poco, frente a mis ojos se iba limitando la posibilidad de pensar distinto, de querer cambiar las cosas. Había que ceñirse a estrictas teorías, aceptar las reglas y hacer silencio.

Tal vez suene exagerado, pero me sofocaba. Poco a poco, iba conociendo un mundo que no me gustaba y parecía que me tenía que rendir ante él. Era lo que me enseñaban.

Finalmente no soporté más. La primer decisión fue suspender mis estudios por un tiempo (la economía familiar tampoco ayudaba a seguir) y ese tiempo se transformó en tiempo indeterminado, hasta que mi vida cambió y conocí la ley de atracción, el Reiki, la física cuántica y la maravillosa manera de vivir que hoy he adoptado. Entonces tomé una decisión: jamás regresar a que nadie me diga qué pensar y que nadie más me juzgue por mis conocimientos.

Puedo equivocarme, y tengo cientos de millones de cosas que aprender... pero creo que cada uno de nosotros en este planeta es único, y jamás aprenderemos las mismas cosas de la misma manera.

Amo el conocimiento, por eso existe esta página. Pero es un camino personal. No puede ser estandarizado.

Les cuento esto porque siempre me dolió el fracaso escolar de tantos jóvenes, y me enfurecí cuando llamaban "vagos" o "perdidos" a los adolescentes. Porque si se pierden y son vagos, todos tenemos algo de responsabilidad. Tal vez... tal vez la educación no se adaptó y hay que repensar todo eso.

Yo no soy educadora, soy alguien que no pudo encajar en la educación tradicional, nada más (y nada menos). Por eso me alegra encontrar personas como CARLOS GONZÁLEZ y su maravilloso libro que aquí comparto para que descarguen y lean: VeintitresMaestrosDeCorazon

Y aquí su blog... donde habla de casi todo, y mucho sobre educación: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com/

Este es un asunto que me apasiona y considero fundamental para el cambio.

GRACIAS CARLOS POR SER Y DIFUNDIR TU SABIDURÍA


Esperando que llegue a quien deba llegar,

un abrazo de luz infinita...

Tamara Gallegos

1 comentario en “Veintitrés maestros, de corazón”

  1. Llevo un tiempo siguiendo a Carlos González, después de que llegara a mis manos el libro de 23 maestros.

    Ha enfocado el tema de los jóvenes y de los niños como nadie, y está teniendo una acogida maravillosa. Creo que todos deberíamos difundir su obra y su blog, porque en la educación está todo. Por fin, alguien se ocupa de la raíz de todos los problemas de la humanidad, pues educación es salud, educación es conocimiento, y ambas cosas son básicas.

    Gracias por el post, gracias por ser a ti también. Es bonito ver cada día más difusión del conocimiento.

    Saludos y mucho amor.

    Candela

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