Mira lo fácil que es estar Presente

Cómo estar presente sin volverse loco en el intento

Ya lo has escuchado mil veces. Estar presente. Y te has informado… queres estar presente en el aquí y ahora. Y vas a meditar. Y es una práctica que poco a poco da sus frutos. Pero salis de meditar y otra vez vienen los pensamientos, las preocupaciones, lo que sucederá el próximo mes.

Y los planes de las vacaciones. Y lo que le sucedió a tu hijo ayer. Y un etcétera enorme.

Y tu quieres estar presente. Y te bombardea el whatsapp, el facebook, twitter y tantas cosas más.

Con el exceso de estímulos que tenemos hoy en día, es una tarea bastante ardua. Pero no imposible.

Te puedes pasar por mis entradas sobre Meditación, donde encontrarás herramientas muy útiles para aprender a meditar, relajarte y enfocarte de forma muy sencilla.

A veces parece que estar presente es una obligación titánica. Y no lo es. A la mente le gusta más estar en el pasado o en el futuro. Pero el presente se le escapa. El presente para la mente es un misterio que no puede accesar. Y esto se debe a un motivo muy simple… no lo puede controlar.

La mente es una computadora estadística enorme. Que se dedica a recopilar datos y asociarlos unos con otros.

Pero no puede hacerlo con el presente. No tiene manera. El presente es lo que está sucediendo ahora. Yo escribo. Esto es lo que hay. No sé si escribiré más tarde.

Tú lees este artículo. Y eso es tu presente. Nada más. No estás pendiente de otra cosa. O no deberías.

Vamos a realizar un ejercicio muy sencillo:

Respira profundo. Ahora cierra los ojos. Respira profundo de nuevo. Ábrelos de nuevo. Observa lo primero que tienes frente a ti. Obsérvalo y respira. Solo eso. Y si piensas en algo más, déjalo ir, como una nube que pasa. Solo observa lo que tienes frente a ti. Ahora percibe tu cuerpo. Recorre con tu mirada todo tu cuerpo. Y cierra los ojos. Vuelve a recorrer tu cuerpo.

Ahora, percibe todo tu presente. En este instante. Percibe, no pienses. Solo percibe.

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La diferencia entre pensar y percibir

A menudo pensamos. Siempre pensamos. Pero percibir es una cualidad más sutil que el pensamiento. Percibir es una observación sin juicios ni expectativas. Es un misterio lo que se va a percibir, aunque lo observado sea el propio cuerpo, ese que conocemos desde siempre.

Percibir permite que todos los sentidos se pongan al servicio de este instante. De hecho, estar en permanente contacto con nuestros sentidos es una excelente manera de estar presente. Y aquí puedes descubrir que tenemos más de 5 sentidos.

Si percibo con todos mis sentidos, lo que estoy ahora en este instante vivenciando, no queda lugar para lo que pasó. Ni queda lugar para lo que vendrá. Al percibir se da una inundación de sensaciones.

Percibir es eso. Dejarse inundar por el presente.

Entonces al percibir se siente todo más intensamente. Es una marea que la mente no puede controlar.

Si te fijas, al pensar, los pensamientos vienen como en fila, uno a uno, como un bombardeo. Pero llegan de a uno. Puede parecer que son miles a la vez porque suceden muy rápido. Pero vienen en fila. Entonces piensas en que debes lavar ropa. Y te acuerdas que hace tiempo no te compras nada nuevo. Y que no tienes nada rojo. Y que no te alcanza el dinero. Y que cuando tenías otro trabajo si te alcanzaba. Y que nunca te sientes conforme. Y… bueno vaya a saber qué más. Es como una gran cadena de pensamientos, unos asociados a otros.

El presente no funciona así. El presente es. Y la percepción ES en el presente. Todo sucede en el mismo instante: oído, tacto, gusto, visión, olfato, intuición, unidad, amor, nervios, lo que sea.

Hay una cosa más. La percepción no surge en la mente. La percepción se siente en la piel, en el corazón, en la respiración. Es como flotar. Como expandirse y contraerse al mismo tiempo.

 

El presente Nutre

El motivo fundamental por el cual debes trabajar diariamente para mantenerte en el presente es que el presente nutre.

Si estas en el presente, dejando pastar a tu mente-ego en las tareas rutinarias, sin darle más que esa potestad, el día rinde más.

Haces más cosas. Y todo parece salir bien. Y te encuentras con las personas correctas en los momentos indicados.

Yo estoy segura que has sentido esto muchas veces.

Y te sentís con mucha más energía. Y claro que descansas mejor.

Porque la energía que gastamos, se va en no estar presentes!

La retroalimentación que recibimos por estar presentes es maravillosamente única. No viene del exterior, sino de la propia esencia. Porque haces todo lo que te propones y entonces vas desterrando la culpa, la necesidad de hacerte la víctima, el sentimiento de vulnerabilidad y el de “no puedo”.

Y sucede naturalmente. Tu energía no se puede distraer en esos discursos del ego que dice que no podes hacer algo, porque ya lo estás haciendo. El ego se va quedando sin argumentos.

 

La última estrategia del ego

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Pero el ego tiene una estrategia más reservada para quienes llegan a esa instancia donde el victimismo no tiene lugar. Y es comenzar a hacerte creer que sos importante y poderoso porque lograste todo eso. Ahora sos mejor en tu trabajo, entonces te mereces un trabajo mejor. Ahora tendrían que pagarte más.
Aquí solo sirve recordarle al señor ego, que estas al servicio de la vida, del presente… y haces lo que elegiste para dar lo mejor. Y ya. No tiene nada que decir a eso. Y si algún pensamiento quiere retrucar, se repite hasta que se calle. Y se callará.

Yo por mi parte, ante este aspecto insaciable que muchos manifestamos de vez en cuando, te deseo lo suficiente.

 

Como verás, estar presente es más simple de lo que parece y además es beneficioso para tu autoestima. El ego es un animal de costumbre, te recomiendo al menos practicar estas estrategias durante 21 días.

 

Abrazos luminosos

Tamra Gallegos ~ Sindamel

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