La sabiduría de no saber nada

Soy de esas personas que quiere saber todo de todo siempre. Y este año que pasó aprendí a no saber nada. Cada paso que daba lo daba a ciegas. Parecía ir caminando en un túnel oscuro del que solo podía percibir dónde poner el pie para el siguiente paso.

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Pues bien, déjame decirte que muchas veces en ese camino que transité en 2015 fui poniendo el pie con absoluto temor. Y también me detuve mucho tiempo en un lugar, porque no me atrevía a dar el siguiente paso ya que no veía, no sabía… no tenía ni idea cuáles podían ser sus efectos.

También puse el pie en el abismo. Esto se repitió muchas veces. Y hoy que lo miro en retrospectiva, me doy cuenta que insistentemente puse el pie en el mismo sitio, en donde después del primer vacío ya sabía que estaba el abismo.

Finalmente, me di por vencida. Me entregué a no saber nada por anticipado y a no poder controlar nada.

Yo siempre hablo de que creamos conscientemente nuestra realidad. Pero había entrado en una nebulosa donde me sentía incapaz de crear nada… todo parecía sugerirme que no tenía poder sobre nada de lo que ocurría a mi alrededor.

Luché un par de meses contra ese sentir. Después me agoté, asi que simplemente no luché porque no tenía fuerzas. Finalmente lo acepté (con ayuda infinita de todos los planos); y dije si tiene que ser así, que así sea.

Y cambié totalmente el foco de mi energía. Me quedé ahí donde estaba, en medio de mi penumbra de conocimiento, con el Universo flotando a mi alrededor y yo sin intentar saber nada. Me puse a hacer otras cosas, y volví a descubrir en lo cotidiano algo valioso… Esta fue la tarea más dura que he emprendido. A veces me encontraba tratando de entender por qué era mejor no saber nada.

Ese fue mi 2015. Y recién puedo hablar de él ahora, porque recién en Enero se ordenaron algunas de esas cosas.

Me mantengo en el hecho de que no se nada, no tengo ninguna certeza de lo que estoy viviendo. Pero me siento mucho más tranquila.

Y en el mes de Enero de este 2016 decantaron muchas cosas… las que no podía ver ni expresar, pude ver esa insistencia en controlar, en decidir yo, en que las cosas que fueran fáciles “porque si”, en querer crear "lo que quería" sin responsabilizarme por lo ya creado.

Pero pude entender (y esto es lo único que comprendí) que hay momentos en la vida que estamos cerrando muchas puertas que abrimos tiempo atrás… muchas ni siquiera las recordamos, muchas las abrieron nuestros ancestros y nosotros simplemente las llevamos con nosotros porque nadie nos dio la llave… solo la puerta abierta. Y en esos momentos, solo hay que dejar que algo en nosotros más sutil y más sabio se encargue, sin resistencia… y sin intentar comprender.

En fin, después de tantas palabras con las que quizás te identifiques o quizás no, me permito decir esto: Cuando algo te suceda y no puedas comprender de donde proviene, confía. También has creado esa circunstancia… aunque no recuerdes cuando con tu mente presente, tu alma o alguna dimensión de la existencia de tu ser sabe que este es el mejor momento para resolver, para terminar con eso. No te resistas, no niegues jamás tu responsabilidad. Solo así podrás crecer como humano y unificarte con tu alma.

 

Bendiciones y Feliz año… este es un año para crecer responsablemente, cocreando la vida. Aprovéchalo.

 

Tamara Gallegos

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