La espiritualidad NO es cirugía plástica energética o solo apariencia

A veces me sorprende que actuemos con la espiritualidad como si fuera un tratamiento facial que hacemos para vernos mejor, no para estar o ser mejores, sino para vernos. O lo que es peor, para que otros nos vean según ciertos estándares. Es decir que no cambiamos demasiado, solamente trasladamos la obsesión por la apariencia y el consumismo a un plano espiritual donde mostramos que estamos en paz, que somos veggie, que no nos enojamos o cosas así… pero son cuestiones que nada tienen que ver con lo espiritual realmente. Bueno, sí, por supuesto que estar en paz es el resultado de un proceso espiritual profundo. La paz genuina implica un trabajo de integración de los opuestos, de todo lo que parece desintegrado. Y a menudo no se puede exteriorizar. 

Con esto me refiero a que he escuchado en muchas ocasiones a personas que se niegan a hablar del dolor, de “cosas feas” vistiendo una positividad que nada tiene que ver con evolución espiritual y todo tiene que ver con la evasión. Es evitar hablar del elefante en la habitación, como se suele decir. Porque hablar de cosas bellas no va a borrar por sí solo las malas decisiones que estamos programados inconscientemente para tomar una y otra vez. 

Quiero aclarar que yo actué de esa forma bastante tiempo. Y sé los nefastos resultados que tiene en la propia vida lo que mi amiga Mica llama acertadamente “la falopa new age”. Sí, por supuesto que ser positivas ayuda. Y confiar. Y soltar. Y fluir. Y las buenas vibras. Y reirse. Y todo lo demás. El detalle es que no es suficiente. Y mucho menos lo es si quiero mostrarle a todos que soy un ser espiritual cuando lo único que estoy haciendo es calzarme una sonrisa mientras meto dentro de un baúl todas las cosas con las que no quiero lidiar. 

Es lógico y comprensible. Es decir yo creo que así empezamos casi todos… buscamos algo, alguna cosa que necesita mejorar en nuestras vidas y que nos hace algún ruido fuerte. En mi caso, yo empecé revisando mis creencias sobre la abundancia y de ahí me fui encontrando con miles de otras creencias que necesitaba revisar y desterrar o transmutar para poder vivir mejor. No estoy ni cerca de haber resuelto todo eso pero en cierto momento acepté que no era suficiente revisar mis creencias. 

Porque no hay una única forma de “ser espiritual”. Mientras respetemos el libre albedrío, la naturaleza y las leyes universales, el resto de las formas que le demos son solo eso, formas. Caminos. 

He cometido la suficiente cantidad de errores como para saber que las buenas intenciones no son suficientes y que podemos drenar nuestra energía por completo cuando no respetamos una de las leyes esenciales: la polaridad. Todo es dual. Lo que no significa que tenga un lado bueno y uno mano, sino que tiene dos polos. Si das, debes recibir. Si hay luz también hay sombras. Si me paso el día corriendo voy a necesitar parar y descansar en algún momento. Polaridad. Si no la respetamos a consciencia, el universo nos va a traer experiencias para equilibrarlo. 

Así que la fantasía de que si soy positiva todo va a estar bien y me va a resbalar el mundo no va a alcanzar para que no me pasen cosas que necesito que me pasen para crecer. La clave es aprender a tomarse esas cosas de una manera que nos permita gestionarlas sin ignorarlas ni caer en el pesimismo. 

También entendí que cada cierto tiempo el tema, cualquier tema, vuelve transformado en algo más o escondido tras otras cuestiones y toca volver a mirarlo, desde otro ángulo… como si fuera una gran escultura que cada vez que me muevo se muestra diferente ante mis ojos revelandome una nueva e inesperada faceta que nunca se me había ocurrido asociar. Por ejemplo en cierto momento me dí cuenta que estaba en sintonía con mi abuela materna y eso me impedía estar tranquila a la hora de hacer un video. En apariencia una cosa no tiene nada que ver con la otra pero a mi abuela materna le costaba horrores presentarse ante personas desconocidas que era precisamente uno de los pensamientos que rondaban mi mente cuando empezaba a filmarme en video. Así que tuve que trabajar eso, deteniendome a sanar ese vínculo y honrarlo antes de sentirme cómoda con ello. De ese trabajo descubrí que había otras capas que tenían que ver con las memorias de mi alma y vivencias de otras vidas que me hacían sentir expuesta. La realidad es que lo sigo trabajando pero no dejo de hacer videos por ello. 

Al principio yo también creía que este mundo era maravilloso y lleno de  ángeles que hacían todo lo que necesitaban hacer para mantenerme alejada del dolor. Y si, en parte así es. Pero no solo eso. Porque hay una parte que no es todo colores brillantes y llenos de luz. Hay una parte importante que implica abrir la caja de pandora y mirarse sin atajos. 

Es decir, la parte dolorosa es que me tengo que hacer cargo de mi misma. Y aunque me rebele en modo rabieta de niña de 3 años (que se me da muy bien por cierto) cuando se me pasa y acepto que ese debe ser el mejor camino para mi, y todo empieza a fluir y acomodarse porque dejé de culpar a lo que sea que culpaba, entonces no puedo más que rendirme ante los hechos… unos hechos algo mágicos y que no respetan la lógica lineal del mundo pero, hechos al fin. 

Entonces la mayoría del tiempo yo me siento un poco inacabada y rota. Miro a otras personas que hablan de estos temas con admiración por su entereza y capacidad para hablar con claridad y transmitir mensajes positivos cuando yo apenas me puedo sentir con fuerzas para entender lo que me está pasando. Si, me comparo bastante es lo que hay. 

Pero así soy. Me prefiero un poco rota o quedarme en silencio que estar allí mostrando algo que no siento (porque encima se me nota en la cada o en las letras y lo sé). 

Pero así es la espiritualidad… es mirarte en un espejo y verte tal cual sos… con toda la luz de tu alma, inmensa e infinita, pero también con todas tus sombras y todas las partes rotas, inacabadas que no acaban de encajar en ninguna parte. Y si estás dispuesta a verte así, este definitivamente es tu lugar. 

Porque te queremos y valoramos completa, y porque sabemos que tenes mucha, muchísima más fuerza así con todo ese caos y ese cosmos… y no solo con la parte brillante.