¿ERES AUTENTICAMENTE TÚ?

¿ERES AUTENTICAMENTE TÚ?

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Todos tenemos particularidades que consideramos extrañas o negativas y que nos empeñamos en esconder. Sin embargo, en ellas está nuestra marca, nuestra originalidad. ¿Nunca te maravillaste que somos 6.000 millones de personas y ninguna es igual a la otra? Caras, huellas digitales, tonos de voz; pensamientos, ideas, visiones; emociones, sentimientos, sensaciones; recorridos, proyectos, estudios, sueños, trabajos. No hay nadie como tú. ¿Por qué quieres ser como todos? Especialmente, cuando no hay un “todos”.
¿Qué es ser normal? ¿Lo aceptado, lo común, lo que se debe de ser? ¿Lo que la sociedad premia, exige, estimula? ¿Lo que te inculcan y a lo que te atienes, sin importar si es lo que verdaderamente deseas?
¿Lo normal es casarse y tener hijos? ¿Comprar una casa y un auto (o dos o muchos, según el status económico)? ¿Estudiar y trabajar? ¿Tener cierta clase de ocupación? ¿Salir a bailar y tomar mucho, si eres joven? ¿Ir de vacaciones? ¿Morir anciano?
¿Es normal cierta clase de pensamientos y actitudes? ¿Y es anormal no tenerlos? ¿Pensar como la mayoría nos hace normales? ¿Está en lo cierto esa mayoría? ¿No estar de acuerdo es equivocarse?
Cuando queremos “adecuarnos” y para ello renegamos de lo que somos o sentimos vergüenza, estamos perdiendo dolorosamente nuestra esencia. La Naturaleza, Dios, las vidas anteriores, tu alma (elige según tus ideas) han realizado un trabajo precioso, único, increíble para dotarte de determinadas características. ¿Por qué abominas de ellas?
¿Porque no son normales? Tal vez, tienes una forma de pensar que no es lógica, sino analógica. Quizás, eres hipersensible y tienes un temperamento artístico. O eres muy feo o demasiado bello (que también tiene sus problemas). Acaso tus sueños no condicen con tu medio. Puede ser que tengas facilidades para lo manual y no para lo racional. Tienes una orientación sexual distinta. Tus orígenes pueden ser oscuros, tus traumas infantiles muy difíciles, tu familia controvertida. ¿Y qué? ¡Sí! ¿Y qué?!
Has creado esta vida para hacer de ella algo magnífico, bello, evolutivo, armonioso. Y tus “rarezas” son partes importantes de esa creación. A través de ellas, crecerás, aprenderás, sacarás lo mejor de ti, serás auténtico. Mira que significativo y trascendental: auténtico. Cuando buscas adocenarte, normalizarte, cuando denigras ciertos aspectos, lo único que logras es perder tu verdad.
Entonces, ¿cómo haces para sentirte bien con ellos? Primero, ya lo sabes: acéptalos. Sácalos del fondo, de la oscuridad y haz las paces con ellos. Luego, resignifícalos. Esto es: dales la vuelta de forma de transformarlos en partes cruciales de tu vida. Empodéralos en lugar de victimizarte a través de ellos.

Hay una persona conocida que tiene una forma de pensar muy original y le cuesta expresarse directamente y con palabras comunes. Él se queja de que la gente lo encuentra extraño y no lo entiende. Tiende a marginarse cada vez más, ya que se siente inferior e incomprendido. Pero, a la vez, no quiere cambiar porque así también se considera superior y especial. Se puso en un callejón sin salida. Pero la hay. ¿Cuál es? Considerar que su originalidad es su contribución a este mundo. Tomar su aporte como la posibilidad que les está dando a otras personas de considerar otro punto de vista, otra visión de la sociedad (es muy solidario y justo), de enriquecer las ideas, de ayudar a concretar otro mundo. Cuando deje de apartarse él mismo, encontrará que hay otros que también desean lo mismo y se unirá a ellos. Hallará poco a poco una forma de expresar y de concretar su enorme caudal de conceptos y proyectos. Podrá ser auténticamente él mismo.

Como tus huellas digitales, tú eres único. Al conocerte profundamente, al aceptarte completamente, activarás todo el potencial que traes. Lo que consideras negativo es la puerta de entrada a tu Luz. Porque eres Luz. Ilumina tu sombra. Ámate.

Por Laura Foletto

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