El Diamante - 28/02/2010

Hay una luz más allá de todo criterio o existencia. Simplemente es. Y eso le basta.


Ha abandonado las discusiones vanas, los conflictos irresolubles, los miedos injustificados.


La luz se extiende evocando a cada ser cuando simplemente es y disfruta de su propia existencia.


Entonces ese ser descubre lo vano de sus acciones e inacciones, lo perfecto de su ser.


¿Acaso hay algo más importante?


Los sentimientos, las emociones son máscaras, partes de un juego al que todos nos unimos para jugar.  Escondida en los sentimientos se halla la felicidad, la esencia misma del ser.


Evolucionamos en conjunto, experimentando todas las emociones y situaciones que se nos presentan.


Este juego es eterno y existe en diferentes niveles. En otros planos sólo está lo que piensas. En otro sólo lo que eres, como energía.


Experimentando cada aspecto de nuestro ser, experimentamos la totalidad de lo que es. Es un proceso infinito que crea y recrea, transformándose y permaneciendo todo. La lógica no existe. En este plano o dimensión es muy distinta a la lógica de otros planos. La materia sin gravedad, se experimenta de un modo muy diferente. El objetivo es siempre el mismo.


Y aunque a veces pareciera carecer de sentido, está allí.


La relevancia o falta de ella, es tu libre albedrío.


Es un buen camino, abandonar la ira y recuperar la integridad, respetando. Pero debes siempre ser consciente de que hay planos que viven en otra lógica y no son malos por ello. Son sólo la contracara, otro aspecto del diamante.


Siempre, observa las múltiples perspectivas.


Canalizado el 28/02/2010 - Tamara Gallegos/Sindamel

2 comentarios en “El Diamante - 28/02/2010”

  1. Llega como por arte de magia, en el momento adecuado, como una señal más. Se sabe que así es, y que siempre lo será, se recuerda todo conforme se lee, se abre el rayo de esperanza una vez más, porque ha llegado donde y cuando tenía que llegar.

    Maravilloso

  2. Qué extraño se siente tratar de ubicarse despojado de todas las miserias humanas. Es como si fuera inconcebible pensarse, sentirse de esa manera. Y que sensación de infinita libertad indescriptible, cuando por dos segundos sencillamente nos damos permiso para ser. Quiero volver a ese "lugar". Ese que "senti" hace dos segundos atrás. Que reconozco como un "yo" verdadero y auténtico pero por sobre todo libre y feliz. Que maravilla!

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